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Servidumbres del ser humano.

Publicado: 20 febrero, 2014 en General

Por el hecho de vivir, el ser humano se ve afectado por una serie de condicionamientos ineludibles, que no sólo le ocurren a él, sino a  todos los seres vivos que habitan en la Naturaleza, ya sean otros animales o las plantas. A estos condicionamientos les llamamos servidumbres. De éstas, creo que la número uno en importancia es el aire, elemento “sine quanum” para la función respiratoria.   Al nacer el ser humano, nada más salir del claustro materno, tiene la necesidad imperiosa de  respirar, ya que necesita urgentemente los dos componentes principales del aire, el oxígeno y el nitrógeno. Este hecho nos lleva a considerar algo sumamente trascendente. La Religión nos dice que la vida en el hombre se debe a que, al nacer, se unen el cuerpo y el alma, formándose en ese momento la persona humana. Yo no creo que esa sea la explicación verdadera de la vida. El alma es algo virtual que nadie puede asegurar que exista. En el momento inmediato a su nacimiento, el aire se asocia al cuerpo y no le abandonará jamás hasta el día en que muera y deje de respirar. Así que podemos asegurar que la unión entre el cuerpo y el aire constituyen la vida de todo ser viviente. Creo que  ésta es una explicación totalmente lógica y natural.

Junto con el aire, existen otros elementos imprescindibles para todos los seres vivos, no sólo para el hombre. Sin ellos no puede existir la vida y también podemos aplicarles el nombre de  servidumbres. Son tan evidentes  que apenas necesitan explicación. El agua podría ser considerada como prima hermana del aire (por el oxígeno). Un 70 %, aproximadamente, del cuerpo humano, está constituido por ella, y sin  la aportación de tal elemento, no es posible la vida. Lo mismo ocurre con los elementos nutritivos para su alimentación. ¿Y el Sol? Pues si éste desapareciera…adiós  a la vida de todos los seres, que se verían afectados por la oscuridad total y una temperatura de unos 300 grados bajo cero, en sólo dos días.  Sería la muerte paran todos los seres vivos. La necesidad de dormir representa otra servidumbre ineludible para el ser humano, que ha de pasar la tercera parte de su vida en tal situación.  La servidumbre de la reproducción, también inexorable, es la responsable de que la vida continúe indefinidamente tanto en la especie humana como en todo el resto de los animales y seres vivos. Y tan importante como el nacer es la servidumbre más peyorativa de todas: la muerte, totalmente inevitable.l

Existen otras servidumbres de carácter negativo, también muy importantes, y de las que el ser humano jamás podrá librarse. Se trata, una de ellas concretamente, de la evacuación al exterior de los residuos producidos dentro del cuerpo humano y que necesariamente ha de evacuar al exterior, teniendo que ir  varias veces al día a “visitar el lavabo”. Como curiosidad, mencionaré el hecho de que una persona que haya vivido 80 años, habrá producido en toda su vida desechos orgánicos en una cantidad superior a las cuarenta  toneladas. Aunque, ya en el medio ambiente, la sabia Naturaleza les aplicará su reciclaje.   Las enfermedades, las guerras y las catástrofes naturales representan también otras servidumbres peyorativas que afectan también al ser humano. Todas ellas llevan a la eliminación de muchas vidas.

Servidumbre no imprescindible, pero sí de capital importancia en los tiempos actuales, es el traslado del cuerpo humano de un lugar a otro. Al principio de los tiempos el único medio de transporte y traslado del cuerpo, estaba constituido por las piernas. Después se hizo uso de los animales, hasta que llegó el invento de la rueda, que solucionó definitivamente el problema. No hace falta mencionar los sofisticados  medios de comunicación actuales. El cuerpo humano puede desplazarse a todas partes a velocidades increíbles. Otra servidumbre, no imprescindible, pero sí muy necesaria, es la relación y comunicación social que ha de  existir entre los millones de seres humanos que conviven en el mundo, y que les ayuda a poder sobrellevar la vida en todas sus facetas. Y, casi como una nota de humor, mencionaría una desagradable servidumbre, casi  tan obligatoria como el propio aire que respiramos: los impuestos.

La Naturaleza-Universo (que yo creo es eterna, aunque con sus periódicas  evoluciones naturales),  es la que crea y mantiene a todos los seres vivos  hasta la muerte. ¿Y qué pasa con los cuerpos de los seres  muertos? Pues que se reincorporan al ciclo inexorable de la propia Naturaleza, ya que todos sus componentes se hallan en ella. “La materia no se crea ni se destruye…”, ya es sabido. Pero, me viene ahora a la mente una pregunta: ¿después de la muerte existe otra vida? Yo pienso que la única vida que le queda al ser humano, después de morir, es el recuerdo que deja en sus familiares, amigos y conocidos. Eso, si es una persona corriente, porque si ha sido muy importante, su recuerdo vivirá para siempre en la memoria de toda la Humanidad.

El paro nuestro de cada día.

Publicado: 16 noviembre, 2012 en Economía, General

Sobre tan conocido tema es muy difícil decir nada nuevo. España es el país del paro, no nos gana nadie. Sus cifras son millonarias y hace años que está desbocado sin que gobierno alguno, del color que sea, pueda hacer nada para detenerlo. En el extranjero los españoles tenemos fama de que no nos gusta trabajar. Algo de razón hay en ello, tenemos que reconocerlo; las fiestas y los puentes nos gustan muy mucho.

Hace años, el perspicaz presentador Pedro Ruiz, conociendo que en España habíamos llegado a un millón de parados, decía: “Lo malo no es que en España haya un millón de parados, lo peor es que hay diez millones de quietos”. No andaba descaminado. Aunque ¡quién pillara ahora ese millón!

Yo he vivido bastantes años en Cataluña y recuerdo una anécdota en relación con este tema. Un empresario de la construcción, conocido mío, me explicó un día que había estado hablando con un andaluz que había llegado para ver a su familia, emigrante a esta región.- ¡Qué bonito es este país!- decía- Si hubiera trabajo…- Yo le doy trabajo-dijo el empresario.- Oh no, en Andalucía vivimos muy bien, trabajamos unos pocos días y luego nos dan subvenciones…

Aunque esta anécdota es totalmente cierta, no quiero tratar a los andaluces de vagos. Éste es un tópico tan falso como lo es el que los catalanes son tacaños. A Cataluña han ido a trabajar miles de andaluces y allí nadie les ha tildado de vagos. Los catalanes les estiman y viceversa. Como testigo, doy fe de ello.

También hace bastante tiempo, salió en la prensa que en Suiza estaban preocupados porque en ese año había subido el paro en el país un 50 %. Y era verdad, el año anterior tenían dos parados y ese año tres. Esto nos lo cuentan a los españoles y nos morimos de risa. Aquí, sólo subiendo el 10 % al año, llegamos a los cinco millones.

Nuestros políticos piensan que el problema del paro no es para tanto. Que el hijo va al paro…lo mantendrá el padre. Que el padre va al paro…lo mantendrá el abuelo. Que el abuelo se queda parado…es que se ha muerto. Y adiós pensión… para el padre, el hijo y el Espíritu Santo.

Es posible que no tengamos demasiado sentido de la responsabilidad. Deberíamos seguir el ejemplo de otro español, el dictador Francisco Franco. La gente pensaba que era eterno, porque no se moría nunca…Los franceses se quejaban de que a ellos un franco no les duraba nada, y en cambio a nosotros…Bueno, el caso es que circulaba el rumor de que Franco tenía preparado el discurso para el año tres mil, que empezaba así: -¡Españoles, muerto el Todopoderoso, asumo todas las responsabilidades!

Este escrito, quizás poco serio, lo dedico a todo parado que lo lea. ¡Estoy contigo!

JOVENES Y VIEJOS

Publicado: 1 noviembre, 2012 en General

Es evidente que a la crisis general actual a los jóvenes se les añade su crisis particular. Y no sólo en el aspecto económico con un paro galopante y la falta de oportunidades para realizarse, sino también por la crisis de valores morales en la que están totalmente inmiscuidos.

Hay muchas cosas que a los mayores nos parecen estúpidas y que en algunos casos lo son. Por ejemplo la moda en el vestir, con pantalones raídos y rotos ya de fábrica, los tatuajes, los “piercings”, los cabellos de colores…No son más que un signo de protesta contra la sociedad.

La falta de ocupación laboral, la falta de respeto a padres y mayores, hacen que la juventud busque maneras de de expresar su rebeldía y disconformidad con las normas establecidas. Ahí están, por ejemplo, el botellón, las discotecas, los macro-conciertos en los que se deifica a cantantes, muchas veces estrafalarios y que interpretan canciones inentendibles. Sin olvidar el libertinaje en lo sexual. Las juergas nocturnas comienzan a la una de la madrugada, se acompañan con alcohol y drogas, y no se sabe cuándo acaban.

Pero es de justicia reconocer también el desentendimiento de los padres, que no se preocupan de la conducta de sus hijos. Cada día son más numerosas las familias desestructuradas. ¿Estamos en el ocaso de una civilización, con la pérdida del sentido de la responsabilidad, la valoración de la estética de la vida y de la moral? La verdad es que con la moda actual de democracia mal entendida, no hay gobierno, del signo que sea, capaz de frenar todo este maremágnum.

Los viejos asisten estupefactos a todo este panorama y se sienten desplazados del mundo en el que viven. Los avances de la tecnología casi les ha pillado por sorpresa. Ven a los jóvenes con el móvil siempre en la mano, los auriculares permanentemente en las orejas, los videojuegos, etc. Sin olvidar el alcohol, las drogas y la pornografía. Y, acompañando a todo eso, se ha llegado a la degradación lingüística, instalada también en los medios audiovisuales públicos.

Pero no hay duda de que también existe una minoría de jóvenes que detestan esa mecánica hedonista. Ellos son los que han de tratar de llevar a la juventud al carril correcto.

Finalmente quiero manifestar que, con este escrito, ni mucho menos trato de demonizar a los jóvenes, ya que no sólo a ellos, sino también a los menos jóvenes y a los viejos, es a quienes afecta la responsabilidad de tratar de solucionar esta situación.