Archivos para noviembre, 2012

El paro nuestro de cada día.

Publicado: 16 noviembre, 2012 en Economía, General

Sobre tan conocido tema es muy difícil decir nada nuevo. España es el país del paro, no nos gana nadie. Sus cifras son millonarias y hace años que está desbocado sin que gobierno alguno, del color que sea, pueda hacer nada para detenerlo. En el extranjero los españoles tenemos fama de que no nos gusta trabajar. Algo de razón hay en ello, tenemos que reconocerlo; las fiestas y los puentes nos gustan muy mucho.

Hace años, el perspicaz presentador Pedro Ruiz, conociendo que en España habíamos llegado a un millón de parados, decía: “Lo malo no es que en España haya un millón de parados, lo peor es que hay diez millones de quietos”. No andaba descaminado. Aunque ¡quién pillara ahora ese millón!

Yo he vivido bastantes años en Cataluña y recuerdo una anécdota en relación con este tema. Un empresario de la construcción, conocido mío, me explicó un día que había estado hablando con un andaluz que había llegado para ver a su familia, emigrante a esta región.- ¡Qué bonito es este país!- decía- Si hubiera trabajo…- Yo le doy trabajo-dijo el empresario.- Oh no, en Andalucía vivimos muy bien, trabajamos unos pocos días y luego nos dan subvenciones…

Aunque esta anécdota es totalmente cierta, no quiero tratar a los andaluces de vagos. Éste es un tópico tan falso como lo es el que los catalanes son tacaños. A Cataluña han ido a trabajar miles de andaluces y allí nadie les ha tildado de vagos. Los catalanes les estiman y viceversa. Como testigo, doy fe de ello.

También hace bastante tiempo, salió en la prensa que en Suiza estaban preocupados porque en ese año había subido el paro en el país un 50 %. Y era verdad, el año anterior tenían dos parados y ese año tres. Esto nos lo cuentan a los españoles y nos morimos de risa. Aquí, sólo subiendo el 10 % al año, llegamos a los cinco millones.

Nuestros políticos piensan que el problema del paro no es para tanto. Que el hijo va al paro…lo mantendrá el padre. Que el padre va al paro…lo mantendrá el abuelo. Que el abuelo se queda parado…es que se ha muerto. Y adiós pensión… para el padre, el hijo y el Espíritu Santo.

Es posible que no tengamos demasiado sentido de la responsabilidad. Deberíamos seguir el ejemplo de otro español, el dictador Francisco Franco. La gente pensaba que era eterno, porque no se moría nunca…Los franceses se quejaban de que a ellos un franco no les duraba nada, y en cambio a nosotros…Bueno, el caso es que circulaba el rumor de que Franco tenía preparado el discurso para el año tres mil, que empezaba así: -¡Españoles, muerto el Todopoderoso, asumo todas las responsabilidades!

Este escrito, quizás poco serio, lo dedico a todo parado que lo lea. ¡Estoy contigo!

JUGANDO CON EL IDIOMA

Publicado: 3 noviembre, 2012 en Lenguas

Yo siempre he pensado que el idioma es el juego más maravilloso que existe. Lo que pasa es que nunca se nos ocurre pensar en ello. Los humanos lo usamos mecánicamente para nuestras relaciones y no nos damos cuenta de que la palabra es uno de los más importantes dones con los que nos ha agraciado la Naturaleza. Pero las palabras, sin un idioma que las sustente, no servirían para nada. Y nosotros tenemos la inmensa suerte de poseer uno de los mejores.

Si, evidentemente y con toda prioridad, el idioma ha de ser hablado, no serviría para mucho si no pudiera escribirse. Podríamos decir que la escritura es el esqueleto de las palabras. Pero como esto suena algo tétrico, yo diría que la escritura es la anatomía de las palabras de un idioma.

En nuestro país hemos tenido unos grandes jugadores del idioma. Sólo citaré a uno, con la seguridad de que ningún otro se molestará por ello. Hablo, naturalmente, de Miguel de Cervantes. ¿Acaso no es “El Quijote” una maravilla de juego idiomático? Los diálogos entre Don Quijote y Sancho Panza no los mejora ni el mismísimo Platón. Y el verdadero “ingenioso hidalgo”, para mí no es Don Quijote, sino el mismo Cervantes, que “no era manco” en este sentido.

Otros importantes jugadores del idioma, los tenemos en el cuerpo jurídico, muy especialmente en abogados y fiscales, que son capaces con sus palabras de hacer de un criminal un santo o viceversa. Se me ocurre preguntar ahora : si un abogado sabe con seguridad que su cliente es un criminal ¿Por qué no se niega a defenderlo? Lo digo por la ética y la moral. Pero claro, entonces no podría jugar con el idioma.

No podemos dejar de hablar de unos super-jugadores del idioma, que han florecido en los últimos tiempos. Son los políticos, que juegan con el idioma y también con los ciudadanos, para mentir y hacer promesas en las elecciones que jamás cumplirán. Más que jugadores del idioma son los tahúres del mismo.

Tampoco puedo olvidarme de unos jugadores del idioma fuera de serie. Me refiero a los poetas. Estos sí que saben jugar con las palabras del idioma, a las que dotan de musicalidad y belleza. Es igual que usen la métrica tradicional, tan vibrante y sonora, como la moderna, que tiene su rima en los conceptos y las ideas.

Pero yo creo que también es muy importante jugar con el idioma en plan divertido, como se hace con los refranes, los chistes, los chascarrillos, etc. Y como yo soy muy partidario del humor, quiero acabar este escrito con un humorístico juego de palabras.

Yo siempre he dicho que hay un dicho muy bien dicho, un dicho que es de los mejores dichos que se han dicho. Éste es el dicho: “Ese dicho que tú has dicho que han dicho que he dicho yo no estaría tan bien dicho pues si yo lo hubiera dicho estaría mejor dicho por haberlo dicho yo”.

Lo dicho: hay que jugar con el idioma y si lo hacemos de manera divertida, mejor que mejor.

JOVENES Y VIEJOS

Publicado: 1 noviembre, 2012 en General

Es evidente que a la crisis general actual a los jóvenes se les añade su crisis particular. Y no sólo en el aspecto económico con un paro galopante y la falta de oportunidades para realizarse, sino también por la crisis de valores morales en la que están totalmente inmiscuidos.

Hay muchas cosas que a los mayores nos parecen estúpidas y que en algunos casos lo son. Por ejemplo la moda en el vestir, con pantalones raídos y rotos ya de fábrica, los tatuajes, los “piercings”, los cabellos de colores…No son más que un signo de protesta contra la sociedad.

La falta de ocupación laboral, la falta de respeto a padres y mayores, hacen que la juventud busque maneras de de expresar su rebeldía y disconformidad con las normas establecidas. Ahí están, por ejemplo, el botellón, las discotecas, los macro-conciertos en los que se deifica a cantantes, muchas veces estrafalarios y que interpretan canciones inentendibles. Sin olvidar el libertinaje en lo sexual. Las juergas nocturnas comienzan a la una de la madrugada, se acompañan con alcohol y drogas, y no se sabe cuándo acaban.

Pero es de justicia reconocer también el desentendimiento de los padres, que no se preocupan de la conducta de sus hijos. Cada día son más numerosas las familias desestructuradas. ¿Estamos en el ocaso de una civilización, con la pérdida del sentido de la responsabilidad, la valoración de la estética de la vida y de la moral? La verdad es que con la moda actual de democracia mal entendida, no hay gobierno, del signo que sea, capaz de frenar todo este maremágnum.

Los viejos asisten estupefactos a todo este panorama y se sienten desplazados del mundo en el que viven. Los avances de la tecnología casi les ha pillado por sorpresa. Ven a los jóvenes con el móvil siempre en la mano, los auriculares permanentemente en las orejas, los videojuegos, etc. Sin olvidar el alcohol, las drogas y la pornografía. Y, acompañando a todo eso, se ha llegado a la degradación lingüística, instalada también en los medios audiovisuales públicos.

Pero no hay duda de que también existe una minoría de jóvenes que detestan esa mecánica hedonista. Ellos son los que han de tratar de llevar a la juventud al carril correcto.

Finalmente quiero manifestar que, con este escrito, ni mucho menos trato de demonizar a los jóvenes, ya que no sólo a ellos, sino también a los menos jóvenes y a los viejos, es a quienes afecta la responsabilidad de tratar de solucionar esta situación.